domingo, 23 de septiembre de 2007

Estamos todos locos

En este post del fantástico blog Neurophilosophy me entero de que ser tímido es considerado una enfermedad mental (artículo en el New York Times). El post enlaza a este artículo de la Harper's Magazine, de donde extrae un párrafo que me permito traducir para aquellos que tienen dificultad con el inglés (el idioma, por supuesto) con la sola intención de asustar al lector y mancillar la reputación de la profesión psiquiátrica (de nada, de nada...):

Entre los síntomas corrientes de la mente trastornada están la mala escritura (315.2, y su síntoma asociado, la mala caligrafía); beber café (305.90 , 292.89), el no poder dormir después de beber demasiado café (292.89), y algo que probablemente tenga que ver con el café, aunque el terapeuta no está seguro del todo (292.9); la timidez (299.80), (también conocida como síndrome de Asperger); el sonambulismo (307.46); el jet lag (307.45); el esnobismo (301.7, un subconjunto del trastorno de personalidad antisocial); y el insomnio (307.42); por no hablar del fumar tabaco, que incluye tanto el engancharse (305.10) como tener el mono (292.0). Estabas loco la última vez que tuviste una pesadilla (307.47). La torpeza es ahora una enfermedad mental (315.4). También lo es jugar a videojuegos (Malingering, V 65.2). También lo es hacer cualquier cosa de forma "vigorosa". Y también lo es, bajo ciertas circunstancias, quedarse dormido por la noche.

Nota: No he encontrado una traducción adecuada para "coffee nerves", así que el lector avispado verá que la traducción no es correcta del todo. Pero bueno, soy de ciencias, así que ...

Nota 2: Los números entre paréntesis se refieren a la clasificación que aparece en el "Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, Fourth Edition".


Muy tangencialmente quizás, pero encuentro relación entre el tema de la timidez y este artículo sobre luciérnagas, que como el subtítulo indica ("Risky balance between sex and death") es muy interesante. Y lo digo en serio. Me hace sentir bien por no ser una luciérnaga.