martes, 20 de noviembre de 2007

Liquidación total

Creo que "Liquidación total" sería una buena traducción del título de la película que fui a ver ayer: "Der Grosse Ausverkauf" ("The Big Sellout" en su versión inglesa). Es un documental que pone de relieve los problemas de la privatización de los servicios públicos con cuatro casos concretos: la electricidad y el agua en Sudáfrica, el agua en Bolivia, los servicios sanitarios en Filipinas y los trenes en el Reino Unido.

press_img_tn_7

La película incluye fragmentos de una entrevista a Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía y crítico de ciertos procesos de liberalización económica, así como comentarios de un representante del Banco Mundial. Este es, para mí, el punto débil de la película. Porque está claro que los cuatro casos presentados son ejemplos obvios de cómo no privatizar un servicio público. Pero son verdaderos desastres de gestión y de planificiación. El entrevistador (al que nunca se oye preguntar, una de las cosas que menos me gustan de estos documentales: es importante saber a qué responde el entrevistado) no parece querer saber la opinión del economista del Banco Mundial sobre estos casos: ¿por qué apoya este tipo de privatizaciones con los desastres que provocan? ¿realmente las apoya? ¿o es que no las ve cómo fracasos? Tal como está planteada la película está claro las conclusiones a las que el autor quiere llegar. Y tampoco ayuda que utilice trucos como cuando cambia de la presentación del hospital privado filipino al agujero donde vive Minda con su familia. El discurso del médico filipino es tan delirante que se retrata solo, no hace falta utilizar esos trucos.

Pero a pesar de todo, la película vale la pena verla para poner en perspectiva el fundamentalismo liberal de que el mercado y la gestión privada son las soluciones a todos los problemas. Hay situaciones (países o comunidades muy pobres, servicios donde no puede surgir la competencia, servicios básicos como la sanidad) donde la búsqueda del beneficio económico pueden empeorar las cosas. Pero la solución no es simple, y en mi opinión tampoco se puede ir a la otra punta y pretender que sólo el gobierno o la propiedad pública producen inmediatamente justicia y bienestar. En ambos casos prevalece la imperfecta naturaleza humana. Como dice el profesor Stiglitz, no se puede hacer pasar la ideología política por ciencia económica.

Enlaces: