jueves, 8 de mayo de 2008

¿Existe Bélgica? - II

Continuando con el tema de ayer, dos puntualizaciones para quien le interese.

La primera es que no se puede comparar la situación belga con lo que pasa en España. Por ejemplo, en Bélgica no hay ningún partido político propiamente belga (al menos, ninguno que cuente). Los partidos son flamencos o francófonos. Hay socialistas, cristianodemócratas, liberales, verdes, etc. flamencos y también francófonos. Y son partidos independientes los unos de los otros, no es que haya (por poner un eejmplo) unos socialistas francófonos y otros flamencos que trabajen juntos. En esta situación de dos comunidades totalmente separadas en lo que a partidos políticos se refiere, la obligatoriedad del voto en las elecciones lleva a los problemas de formación de gobierno que han llegado a un récord este año.

Luego está el caso de los nacionalistas radicales de derechas flamencos de Vlaams Belang (republicanos e independentistas, ¿suena a algo?), que pasan del 15% de los votos y que recientemente organizaron un día de la juventud de derechas donde acudieron miembros de organizaciones de extrema derecha y neonazis de toda Europa. Este partido, por cierto, apoya la independencia de Euskadi y Catalunya. No es de extrañar que si el estereotipo del francófono en Flandes es el del vago que vive del Estado, el estereotipo del flamenco en Walonia es el del facha.

La segunda puntualización es que no comparto en su totalidad la posición de los flamencos en el tema BHV en cuanto a que marginan a la población francófona (siendo por otro lado cierto que los flamencos que habitan en Walonia no pueden votar listas flamencas). Por otro lado, la demanda de los partidos nacionalistas flamencos es coherente con su deseo de partir el Estado. Y los francófonos se están preparando para esta posiblidad. De hecho, en las raíces del problema está el hecho de que Bruselas está rodeada por Flandes, lo que en caso de partición la aislaría de Walonia (aunque Bruselas es oficialmente bilingüe, tiene una mayoría de población francófona).