jueves, 1 de mayo de 2008

Silvester Anfang II + Wire, 29 de Abril 2008, STUK, Leuven

La noche empezó con los belgas Silvester Anfang II. Lo de hacer el concierto en medio de la sala, rodeados de público, prometía. Y etiquetas como "folk satánico" despertaban mi curiosidad. Que algunos de los mp3 que circulan por ahí no están mal, también ayudaba a esperar, como mínimo, algo diferente.

Qué decepción cuando se limitaron a interpretar dos jams de inspiración claramente psicodélica, pero que no iban a ninguna parte. Igual escuchado en auriculares y a oscuras, o bajo la influencia de alguna sustancia psicoactiva, uno podría disfrutar de este concierto. A mi me pareció bastante aburrido. Y ni rastro del sentido del humor que destilan algunos de los textos y fotos de la banda. Otra vez será.

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Las estrellas de la noche, y a los que habíamos venido todos a ver (la sala estaba a tope), salieron poco después. Wire es quizá una de las bandas cuya influencia se siente más en los grupos que han salido del indie para alcanzar cierto éxito desde los 90: Blur, Elastica, Franz Ferdinand, Bloc Party,... Y demostraron en este concierto que aún van por delante de sus herederos, aunque sólo sea por la experiencia que dan más de 30 años en esto.

 

Yo les conocí de forma indirecta por la versión que hicieron R.E.M. de su tema "Strange" en su disco "Document". Y pasé literalmente años viendo sus discos en las tiendas hasta que me decidí empezar por un recopilatorio de sus tres primeros discos en EMI cuando eran una banda "punk". Fue una epifanía comprobar la de grupos que yo encontraba originales y que en realidad sonaban casi idénticos a lo que Wire habían hecho casi 20 años atrás.

 

En 2004, Bruce Gilbert dejó la banda, y en esta gira, los tres restantes miembros originales están acompañados por Margaret Fiedler, que fue parte de Moonshake y luego de Laika.

 

El concierto fue genial. La verdad es que no reconocí muchos temas (no tengo mucha música de Wire) pero eso no impide disfrutar de un concierto como este, con canciones en las que no cuesta entrar por sus ritmos y sus melodías pop (poco convencional, pero pop al fin y al cabo). Y con una caña que uno no se imaginaría en unos cincuentones calvos y con barriguita. De hecho, los tres bises fueron una lección de punk-rock del bueno: a cien por hora, guitarras a tope y un ritmo frenético.